Me drogó con promesas.
No sabéis cuánto le pude querer y cuánto daño me hizo. La única persona que esperaba que nunca me fallara... y ya veis, era la primera vez que me había dejado llevar por el amor, si amor, aunque no lo reconociera. Y ahora tengo en el pecho, en el lado izquierdo, en cada uno de los pedacitos de mi corazón una mezcla de dolor y rencor, y estoy segura de que va a estallar, no sé si a él o a mí, pero en cualquier momento puede saltar por los aires y hacer que todo lo ganado se pierda.
Él sabía cómo ganarme, y lo consiguió. Pero también supo cómo perderme, ¿y lo ha conseguido? No lo sé.
Hace dos días me creía todas sus palabras, sus besos y sus abrazos, y ahora esas mismas palabras, besos y abrazos me parece que están vacíos. ¿Y de qué me sirve que me diga que me quiere solo a mí si para darse cuenta me ha tenido que hacer daño? No es justo, a una amiga no se le debe hacer daño.
Mientras yo seguiré andando por la calle detrás de mis gafas oscuras que ocultan cada lágrima que recorre mi cara cuando le pienso.
Y ahora me gustaría llamarle, y decirle lo realmente jodida que sigo. Él estará con sus ojos rojos por el hachís, y yo con mis ojos rojos de llorar.

1 comentarios