¿Quién fue ‘La Pasionaria’?
Dolores Ibáruri Gómez conocida como “La Pasionaria”, llevó una vida de inconformismo y lucha, que se vio abocada al exilio durante el franquismo. Entonó el famoso “no pasarán” durante los años de guerra civil y jamás renunció a sus principios comunistas, cumpliendo la máxima “es mejor morir de pie que vivir arrodillado”.
Nació en el pueblo vizcaíno de Gallarta en 1895 en el seno de una familia conservadora dedicada a la minería y que contaba con pocos recursos. A pesar de que su padre seguía la ideología carlista, ella decidió seguir sus propios pasos y estudió la doctrina marxista. A los 15 años se vio empujada a dejar la escuela y a empezar a trabajar como sirvienta para poder sufragar los gastos familiares, y a los 20, se casó con un minero y militante socialista.
A pesar de comprometerse a tan temprana edad, Dolores no se sometió a la sociedad de la época y jamás acató las normas de la mujer de entonces: “Madre, ¿qué es casar? Hija: hilar, parir y llorar”.
“La Pasionaria” pronto adquirió prestigio como oradora y articulista política, a pesar de carecer de formación. Su despunte tuvo lugar durante la huelga general revolucionaria de 1917, en la que fue miembro activa. Pronto empezó a formar parte de la agrupación socialista de Somorrostro debido al impacto que le provocó el triunfo de la Revolución bolchevique en Rusia. En 1920 intervino en la ruptura del PSOE, que dio lugar al nacimiento del Partido Comunista de España (PCE).
En 1930 fue elegida como miembro del Comité Central del PCE, coincidiendo con la ruptura de su matrimonio. Al año siguiente se trasladó a Madrid y empezó a trabajar en el periódico Mundo Obrero, centrándose aún más en la vida política. Fue entonces cuando eligió como seudónimo Pasionaria, ya que el primer artículo que publicó fue en el periodo de Semana Santa.
Durante los siguientes años visitó la cárcel en varias ocasiones, una en 1931 y otra en 1933. Los motivos de sus detenciones fueron causados por su participación en manifestaciones y por los discursos políticos que proclamaba.
En 1936 fue elegida diputada por Asturias, sin embargo en ese mismo año estalló la Guerra Civil española. Durante el conflicto fue un claro ejemplo de símbolo de la resistencia republicana y vio incrementado su carisma popular debido al despliegue propagandístico que llevó a cabo.
Además, su activismo la llevó a ascender al segundo lugar en influencia dentro del partido, estando únicamente por encima de ella el Secretario General José Díaz.
Con la victoria del bando sublevado, Dolores se exilió en la Unión Soviética. Allí mantuvo su labor de representante de España en la Internacional Comunista. En 1942 pasó a ocupar la Secretaría General del partido debido a la muerte de su superior.
Años después renunció a su cargo para poder ocupar el de la presidencia. Ocupó este nuevo puesto hasta 1960, fecha en la que Santiago Carrillo la destituyó. Cabe destacar que aún así siguió manteniendo el cargo honorífico de presidencia del PCE.
El 13 de mayo de 1977, dos años después de la muerte de Franco regresó a España. Entonces y con 82 años fue elegida como diputada de las Cortes Constituyentes, de nuevo, por Asturias. Sin embargo empezaron a aflorar enfermedades y debilidades en su cuerpo, conduciéndola a abandonar la actividad política. Finalmente llegó su muerte en Madrid en 1989.
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