Os enseño el techo de la habitación porque tampoco es plan de haceros daño enseñándoos las vistas.
He madrugado, cansada del vaivén de la cama, como si fuera un barco, para verte dormir y besarte la espalda.
En un mismo colchón pero lejos. Cuando nos echábamos de menos quedábamos en el centro para querernos, o en tu lado, porque el mío siempre ha sido más de la mitad.
Lo que mas me gusta de ti es que nunca viene a abrazarme, me llevas hacia a ti y me estrellas contra tu pecho.
Si no te pido matrimonio ahora es porque prefiero hacerlo en la playa.
0 comentarios