"Tramo libre. Dale a muerte".
Una de las cosas que más hecho de menos es la velocidad. El amor es como la velocidad, y tú ibas sin frenos y yo que no podía seguirte el ritmo terminé yendo marcha atrás.
Era uno de los caminos más inaccesibles que habías visto, pero supiste dominarme y terminaste subiendo por mis venas a 180km/h. Después de 10 meses aparcado a la izquierda de mi pecho saliste haciendo ruedas, y yo me quedé mirando fijamente como se alejaban los faros de tu coche, aceleraste.
Al final yo me maté en esa curva, en su sonrisa.
Pero tengo tatuado un ocho tumbado en la muñeca, lo que significa que da igual las vueltas de campana que de o las veces que me quede tirada o las veces que el más hijo puta del barrio me pase por encima con su coche. Sigo viva.

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